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Chopard pone el broche de oro a Giambattista Valli en París

Chopard y Giambattista Valli se aliaron en una pasarela llena de magia.

La semana pasada finalizó una de las citas más importantes de la moda, la semana de la alta costura de París. No solo las propuestas más elegantes que los diseñadores mostraron día tras día fueron protagonistas, si no que las joyas también ocuparon un importante papel. En esta ocasión, Chopard puso brillo a los estilismos de Giambattista Valli. 
La Colección Red Carpet, que ya pudimos ver en el Festival de cine de Cannes, desembarcó también en la Alta Costura de París. Una colección que simboliza la quintaesencia de un saber hacer joyero clásico y de una tradición conservada y alimentada por una mirada nueva y una audacia creativa excepcional. El resultado es la expresión de todo un paisaje joyero contemporáneo, cuyo mascarón de proa es Chopard y que se ilumina gracias a la vitalidad, la imaginación y el talento de la copresidenta y directora artística de Chopard, Caroline Scheufele – el alma creativa de la Casa.  

El duo perfecto

Chopard y Giambattista Valli se aliaron en una pasarela llena de magia, con joyas espectaculares y estilismos que son todo un deseo.  La feminidad modernizada llegó a París de la mano de Gaimbattista Valli, el diseñador italiano que sigue explotando su mejor fórmula: propuestas delicadas con patrones reversionados a base de tops con lazadas, detalles de plumas, capas, plisados y su característico tail-hem.  Tonos naranjas y rosas, blancos y negros se juntaron con estampados de flores, cuadros y  lunares en vestidos y pantalones sastre, las dos prendas más sublimes de la colección.
Esmeraldas, rubíes, diamantes y gemas pusieron el broche final a esta colección de ensueño, con collares y anillos que no pasaron desapercibidos. Un abanico de creaciones que hablan por sí solas, como un conjunto de 17 esmeraldas de Colombia sin aceitar que se alternan con diamantes, dando paso a un collar que se posa delicadamente sobre el cuello, se abre y luego recupera su forma gracias a la delicadeza y a la tecnicidad de sus materiales. También las sortijas fueron protagonistas, de oro blanco de 18k coronada por un espléndido diamante solitario talla Asscher de 38 quilates.
Dos profesionales de la industria unidos en un desfile que expresa todas las características de la alta costura.

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