Sucesos

Así fue el robo en dos minutos en una joyería de Cádiz

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La banda que actuó coincide en ‘modus operandi’ con los conocidos Pink Panther, considerados los ladrones de joyerías más rápidos y expertos del mundo.

El 4 de abril del año pasado, la joyería Gordillo de Cádiz sufría un robo y ahora el periódico La Voz ha tenido acceso a los vídeos de las cámaras de seguridad, donde se revela el modus operandi de estos ladrones.

Los hechos arrancan a las 18.58 horas, cuando un hombre aparece vestido de militar con una gran gorro blanco. Entra en la joyería y le sigue otros hombre, también con gorra y de complexión fuerte que pliega su paraguas y accede al establecimiento. Entonces llega el tercer implicado, con un peto amarillo como si se tratara de un trabajador de limpieza y cubriendo su rostro con una gorra. Despliega una tela negra y con la ayuda de unas ventosas pega el paño en los escaparates para evitar que se vea desde fuera lo que sucede en el interior de la joyería.

A pesar de que una mujer en la esquina parecer darse cuenta de lo que está ocurriendo, continúa con su camino. El ladrón lo hace rápido, sin detenerse pero con una asombrosa y aparente tranquilidad. Un escaparate y después otro. Tarda exactamente trece segundos en colocar la tela. Dos ciudadanos pasan por la calle cuando está terminando pero ni se percatan. Acaba su cometido y emprende la huida a paso ligero.

En el interior, los ladrones entran a las 8.58 horas. El vigilante les abre la puerta. Entonces, el primero de ellos, el vestido de militar, le pega al empleado un manotazo en la cara tan fuerte que lo tira al suelo del impacto. Este mismo saca una pistola y amenaza con ella al vigilante y a otra empleada que se encuentra trabajando en su mesa. Mientras, el segundo ladrón saca de su abrigo una palanqueta. Primero va hacia uno de las vitrinas pero desiste y se va hacia otra situada en la otra esquina, la revienta y se lleva una veintena de relojes de marcas de lujo: Cartier y Rolex.

Hablan entre ellos. El del gorro grande mira varias veces al exterior para ver que todo está controlado. Está pendiente de su reloj. Sabe que tienen poco tiempo. El ladrón que ha ido a coger las joyas llena su mochila en uno y otro lado, se las guarda dentro del abrigo y salen corriendo del local. Son las 19.00 horas. Han tardado exactamente dos minutos. Eso sí, atrás dejan tirada en el suelo la palanqueta que podrá ser determinante en la investigación.

La investigación

Tras el asalto, la Policía acudió al local de inmediato. Los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría Provincial de Cádiz se pusieron manos a la obra y en tan solo unas horas localizaron a uno de ellos. Tamur A, de 43 años. Según sus pesquisas, se trataría del segundo individuo que entra y se lleva el botín en la mochila. Tras realizar algunas gestiones lo lograron abordar cuando estaba en la estación a punto de abandonar Cádiz. Entonces no se le detuvo pero posteriormente el fiscal emitió una orden de detención y extradición tras valorar las pruebas que sostendrían su participación en los hechos. Después de que se le detuviera en Finlandia donde supuestamente trabajaba de fontanero, este estonio se enfrenta a ocho años de cárcel como presunto autor de los delitos de robo con violencia, pertenencia a organización criminal, falsedad documental y lesiones.

De momento cumple prisión preventiva en una cárcel de El Puerto y el juicio contra él se celebrará a principios de noviembre después de que se suspendiera el pasado 22 de septiembre por falta de un intérprete de estonio. Una de las pruebas que le podrían incriminar es el ADN que se halló en la palanqueta que al parecer podría coincidir con su perfil genético.

Este único detenido pudo huir del lugar pero los agentes de la UDEV lo cercaron cuando comprobaron que se había registrado en un hostal de la calle Plocia. Había dado una identidad sustraída. Es decir, utilizó el nombre de un ciudadano estonio (Ruslav O. ) que meses antes había denunciado en su país que le habían robado su identificación. De ahí que a Tamur se le acuse de un delito de falsedad documental.

El trabajo policial con respecto a los otros dos sospechosos se hizo pero el problema para poderles identificar transciende al terreno institucional ya que no existe un acuerdo con Estonia para poder cruzar estos datos con la base del país báltico, lo que ha supuesto un evidente lastre para poder coger a los otros dos autores.

Los investigadores sospechan que el cabecilla del grupo es el individuo que se quedó en el exterior colocando la tela negra. El ADN que se extrajo coincide con el que se encontró en el anterior atraco en Gordillo en 2011 por lo que todo apunta que esta persona ya conocía el local y pudo dar instrucciones a los otros dos.

El botín no pudo ser recuperado. Los ladrones se llevaron 24 relojes de las marcas Rolex y Cartier, primeras firmas de lujo que pudieron salir el mismo día hacia la Costa del Sol donde existe un importante mercado negro de este tipo de joyas.

La banda que actuó en la joyería Gordillo coincide en ‘modus operandi’ con los conocidos Pink Panther, considerados los ladrones de joyerías más rápidos y expertos del mundo.

Foto: La Voz de Cádiz

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