La Pluma de Pedro Pérez

Luchemos juntos como sector

Estamos en un mundo permanentemente conectado, los cambios van a velocidad de vértigo. La economía y el día a día ya se viven permanentemente digitalizados. No hace mucho teníamos una población rural muy superior a la urbana y ahora el cambio ya es drástico.

Alguien dijo que las ciudades serán mucho más importantes que los países. Se calcula que más de medio millar de ciudades dominan el planeta en el terreno económico, político y cultural. Los negocios irán a su ritmo.

Los retos que se nos presentan son abrumadores. El peso mayor se está centrando en el desarrollo del e-commerce , orden de tráfico, gestión de movilidad… entre otros.

Las ciudades se convertirán en más inteligentes, todo estará conectado entre sí para siempre. Hay que unir las necesidades y el bienestar social. Tenemos que ser grandes especialistas en todo.

Hay que prevenir y conocer al consumidor antes de crear productos desordenadamente. Algunos apuestan por apoyar a sus clientes detallistas en sus proyectos online, antes que desarrollar una tienda propia en el campo digital. Ayuda al consumidor a entender mejor la calidad y composición de los productos. La información ha de estar compartida entre fabricantes y distribuidores para que llegue clara al consumidor final.

Hay que crear iniciativas para concienciar sobre el consumo y sobre todo potenciar la omnicalidad. Un gran número de clientes ya están en el mercado online.

Para fomentar el consumo hay que apostar por el análisis del consumidor, el diseño, los formatos, las texturas, los colores, la comunicación y, cómo no, el packaging.

Nuestro sector ha de hacer frente a los cambios totales que se están divisando en el horizonte. El cliente ha de percibir una diferenciación en lo que adquiere, añadiendo valor en la calidad.

Nos estamos enfrentando a un relevo generacional y una avalancha de incorporación de tecnologías. Los consumidores de nuestro sector tienen claro que lo que les motiva en la compra es lo que les hace sentirse mejor, más cómodos, más alegres y les pone más al día.

Las estrategias han de ir encaminadas a ser más competitivos, pero con una transparencia e información totalmente clara.

Los joyeros-relojeros tenemos una clara reticencia a compartir información con los competidores. Esta es una barrera a saltar. Faltan muchos grupos de trabajo para reflejar los intereses y encontrar el equilibrio.

Los sistemas y formas tradicionales han de quedar atrás. Jamás se pueden resolver problemas nuevos con soluciones antiguas. No se trata solo de competitividad, si no de una responsabilidad con el sector y su supervivencia. Una parada en el camino nos ayudará y aconseja a una profunda y valiente reflexión de los conceptos actuales. Cuidemos el orden natural de las cosas. Esta debe ser la ilusión que nos mueva para las próximas generaciones, Tenemos que dejar de amenazar y actuar con ilusión.

Nuestro sector será tal vez el último que salga de la crisis; pero ello ha de servir para que sea el que mejor salga. Luchemos juntos por ello.

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