Metales

La realidad sobre lo que hay detrás de un diamante

¿Qué hay detrás de un diamante? Amberes es la ciudad del Diamante, donde se mueve el 70% del comercio de estas piedras preciosas.

Un diamante es la piedra preciosa por excelencia pero también es esa que guarda polémica. Además de su brillo y belleza, el negocio de los diamantes también puede promover un modelo de extracción y producción responsable; esto y el deseo por estas piedras empieza en Tiffany & Co.

Quien no recuerda a Holly Golightly (Audrey Hepburn) frente al escaparate de Tiffany & Co, en la Quinta Avenida de Nueva York. Una de las escenas del cine que ha hecho historia, un vestido de Givenchy que se ha quedado en nuestras retinas para los restos, y una campaña de marketing jamás orquestada. Quizás es este el momento de oro cuando muchas de nosotras empezamos a sentir el deseo de sentirnos Audrey Hepburn por un día, pero lo que si es cierto es que Hollywood lleva décadas explotando la fascinación que despiertan estas piedras preciosas, multiplicando su belleza.

¿Qué hay detrás de un diamante? Amberes es la ciudad del Diamante, donde se mueve el 70% del comercio de estas piedras preciosas y una de las zonas más protegidas del mundo. A nivel global, se calcula que la industria de la joyería y relojería extrae al año alrededor de 90 millones de quilates de diamantes en bruto y 1.600 toneladas de oro, en un negocio que factura más de 258.000 millones de euros.

Según un informe reciente de Human Rights Watch, que analiza las prácticas de adquisición de oro y diamantes por parte de 13 de las principales marcas del sector, Tiffany & Co. lidera el ranking con una calificación «sólida». La ética siempre ha guiado la política de Tiffany & Co, pero el primer paso está en entender y garantizar el origen de cada uno de los diamantes; la clave no pasa por olvidar las minas e inventar un producto artificial alternativo, sino por la voluntad de mejorar las condiciones y liderar el cambio desde dentro.

Así es que este año, la compañía invirtió en una pequeña empresa minera que acaba de descubrir una mina a cielo abierto en Canadá para comprometerse a comprar todos los diamantes de la explotación. Antes, la compañía dejaba parte del proceso en manos de terceros; el pulido, por ejemplo, se llevaba a cabo en una fábrica de Vietnam con una ejecución excelente, pero sin el cumplimiento de los requisitos medioambientales que Tiffany & Co exige. La solución a esto iba a más allá de romper el contrato y la compañía decidió entonces comprar las instalaciones y mejorarlas. Hoy la planta de Vietnam se ha convertido en un modelo de referencia, que Tiffany & Co. ha reproducido en Camboya y Mauricio.

La planta de Mauricio era antes propiedad de un belga. Bajo la dirección de Laurelton Diamonds, el equipo de artesanos especializado en pulido ha crecido de 80 a 280 y, en solo una década, el taller ha pasado de producir 18.000 piedras al año a 56.000.

El tratamiento de un diamante en bruto requiere un curso de formación de 10 a 12 meses y las personas encargadas de estas funciones tienen que estar muy bien preparadas. Más allá de respetar el medio ambiente, también hay que tener en cuenta la responsabilidad a nivel social y la perdurabilidad en el tiempo y la sostenibilidad económicamente.

En conclusión, los diamantes son mucho más que una piedra preciosa y requieren un trabajo especial y muy cuidado, teniendo en cuenta todos los factores y las medidas responsables que pueden influir en su tratamiento.

Deja un comentario