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La pluma de Pedro Pérez

Un febrero para reflexiones.


He de confesar que febrero -un mes que normalmente no suele deparar muchas novedades en el sector- ha sido prolijo en ellas este año. En primer lugar, MadridJoya.

Hay que reconocer a la organización que fue un acierto el mantener la feria. Sí, nunca se deben tomar decisiones precipitadas, y menos siguiendo el consejo de los pesimistas; de los que van diciendo: “Ya que para mí no funciona, que no se haga, y así no funcionará para nadie”. Repito, que el acierto es que continúa una feria con dos ediciones al año y en época de remonte. Parece que el sector esta empezando a respirar.

Después del éxito de la feria de Vicenza se celebró Madridjoya y, aunque no hay comparación en el volumen de feria, sí en el éxito de que la mayoría de los expositores salieran satisfechos. Se notó una autosatisfacción, y otro acierto fue el reducir el salón a cuatro días y salir una hora antes, aunque en esto de la salida, hay variedad de opiniones.

Creo que en septiembre se debería reconsiderar esta reducción de jornadas. Los cinco días parecen excesivos. Si ha funcionado la decisión ahora, ¿por qué no va a ser igual en un futuro?

Otro acierto fue el tema de la seguridad de entrada y salida. Fue más que suficiente, sobre todo en la puerta de expositores… En fin, que me da la sensación que poco a poco iremos recuperando la normalidad, y solo los que nos adaptemos  al entorno sobreviviremos.

En este hilo argumentario me enorgullece hablar de otro tema y de una gran profesional. Rosa Pons, de Suïssa Joiers. Junto con sus hijas se ha embarcado en un proyecto ambicioso que marca un antes y un después en nuestro sector. Bajo su talante emprendedor nace en Andorra The Embassy, otra forma de venta en establecimientos de joyería. Un espacio en el que descubrir, vivir y disfrutar experiencias. Ya no se trata de la invitación a una copa de cava. Se trata de involucrar al visitante en multitud de áreas que afectan a todos los sentidos, como el de la vista, el gusto o el olfato. Los tiempos cambian y las circunstancias exigen adaptarse. Debo testimoniar que este equipo de mujeres está haciendo un titánico esfuerzo.