Opiniones

La bitácora de Javier: Relojes mecánicos y de cuarzo

Para muchos, las diferencias entre ambos mecanismos no están en absoluto claras.

Javier Gutierrez Chamorro vuelve a transmitirnos su pasión por la relojería, esta vez con un articulo que refleja la diferencia entre los relojes mecánicos y de cuarzo.

La bitácora de Javier

Me preguntan con frecuencia que recomiende un reloj mecánico o un reloj de cuarzo. Para muchos, las diferencias entre ambos mecanismos no están en absoluto claras.

La mayoría de material escrito que encontramos, tanto en formato papel como en internet, suele llegar a la conclusión de que alguno de los dos mecanismos es superior al otro. Sin embargo, no llegan a centrarse en las diferencias entre ambos.

Relojes de cuarzo

A partir de la década de 1970, los relojes de cuarzo empezaron a conquistar las tiendas. Relojes muy precisos, y que, con el paso del tiempo, se han convertido en la opción más económica. Ello explica porqué el 90% de unidades vendidas de relojes montan este tipo de mecanismo.

A los relojes de cuarzo se les suele llamar relojes de pila, y son los que la mayoría conocemos. Un cristal de cuarzo conectado a una fuente de corriente es el que mide el transcurso de tiempo, con rangos tan pequeños como 1/32768 segundos (30 milisegundos); proporcionan una precisión sin igual que puede llegar hasta pocos segundos de desfase al año.

Son relojes que necesitan alimentación eléctrica para funcionar. Si bien es cierto que muchas veces ésta proviene directamente de una pila o una batería, tenemos modelos solares o cinéticos que no la llevan, aunque actúan bajo el mismo principio. La energía lumínica o el movimiento recargan una batería que es la que alimentará el cristal de cuarzo.

Con el paso del tiempo, necesitaremos reemplazar esa pila o esa batería recargable, lo que implicará que un profesional abra el reloj, produciendo desgaste en su caja, y eventualmente perdiendo su resistencia al agua.

Relojes mecánicos

Los relojes mecánicos son los tradicionales en el mundo de la relojería, puesto que llevan existiendo desde hace siglos. Se mueven por un mecanismo de cuerda similar al de los juguetes que teníamos en nuestra infancia. Pueden ser de remonte manual, o de carga automática.

Nuevamente los principios son similares, en el remonte manual, el usuario debe dar cuerda cada pocos días a su reloj usando su corona, mientras que, en los automáticos, la cuerda se da automáticamente aprovechando el movimiento de nuestro brazo. Estos últimos se denominan con frecuencia, y de manera errónea, relojes de pulso.

No necesitan ninguna fuente de energía eléctrica, no son maquinarias electrónicas, sino mecánicas. Por tanto, son más imprecisas y delicadas que las de cuarzo. En última instancia, eso se traslada al precio, que es también más caro. Típicamente miden intervalos de 1/6 de segundo, muy inferior a los de cuarzo, por lo que es normal un atraso o adelanto de varios minutos al mes.

Naturalmente no necesitan de ningún cambio de pila para funcionar porque no la usan, pero sí que tienen que ser debidamente limpiados y engrasados cada varios años por parte de un relojero. Un reloj mecánico bien mantenido nos va a durar muchas décadas.

¿Cuál es mejor?

Como decía al principio, ninguno de los dos mecanismos es mejor que otro. Son conceptos diferentes. A nivel de medición de tiempo, podríamos decir que los de cuarzo son mejores gracias la exactitud que proporcionan. Pero a nivel de relojería, los mecánicos con su complejidad y su historia resultan mucho más agradables.

Si sólo tenemos un reloj, la opción está clara. El de cuarzo, fiable y sencillo. En cambio, si tenemos varios, y no nos importa ponerlos en hora cada varios días, la relojería mecánica debe ser nuestra elección.

© Javier Gutierrez Chamorro, apasionado de la relojería y fundador de la web: www.javiergutierrezchamorro.com

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